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Que solo nos baste con el recuerdo en la sombra que ya no lo queramos iluminar y que la nostalgia pase desapercibida como un leve destello. Entonces me gustaría rehacerme como si no doliera, Resistir pero después de la eterna caída creo que somos poco más que nuestra sangre

Desafío En Cadena

 

Mas de 30 personas que nos han regalado ( y se han regalado a ellos mismos) unos minutos de su tiempo para poder entregar algo.
La consigna era sencilla, recibirás algo que trasformaras en lo que quieras de una manera artística y lo enviaras a su vez a otra persona.
Una muestra de que estamos vivos y estamos llenos de arte.
Un pasito adelante. Ventanas a los universos que todas habitamos.

Vídeos, poesías, extractos de diarios, fotos, collages, dibujos y una canción de cuna son algunas de los hermosos regalos que se han entregado.

Esta es la primera parte del desafío.

 

Cadena 1

 

Querida Violeta:

 

Hoy he vuelto al lugar donde crecí. Allí, como cada domingo, he encontrado algunas de las flores de mi infancia. Por primera vez en mucho tiempo, las he visto: las he visto.

 

Y en este prender de la pupila, he vuelto a ver -primero- a mirar -después- y a enamorarme -por último- de las amapolas: tan rojas. Brillando al sol y meciéndose a la brisa de la primavera: tan libres.

 

Amapolas: los recuerdos se me deshacen en la boca…

 

Tan sencillas y livianas, con sus pétalos traslúcidos y su aspecto frágil. Pero también tan resistentes, con sus tallos peludos, rígidos y amenazantes. Invasoras en el entorno, supervivientes en mi memoria.

 

Como un ejército anárquico, desde cada rincón, todas ellas se han desplegado ante mí, gritando: seguimos siendo hermosas (aun cuando nadie nos mira).

 

Amapolas: ¿no seduce hasta su nombre?

 

Abrazos,

 

Laura

Violeta

 

 

Laura

 

 

 

Ita

Cadena 2

En los andenes hay urgencia y tristeza. Se mezclan las ganas de salir con las de llegar, pero en ese tramo intermedio la imaginación vuela.

Mientras, la ventanilla deja reflejos fugaces de verde y trigo, y de vallas pintadas con graffitis en un intento de ser para siempre.

Eso, en los andenes.

Paula

Fuera de foco

A veces ando

Entre movido, movilizado y en movimiento.

En la marcha me concentro

Y a veces se borra el resto

Y a veces aparece nítido

Fuera de foco?

Me pregunto

Abdel

En un intento de ser para siempre

no nos despedimos

solo cerramos los ojos

y respiramos el mismo aire.

el movimiento

alrededor nuestro se volvió una foto movida.

durante años te vi como eso:

una foto movida,

tinta que me manchó la mano.

las lágrimas que te lloré

también se movieron por mi cara.

desde que nos separamos

no deje de moverme.

todavía sigo buscando ese aire

que respiramos.

todavía sigo buscando esa tinta

que nunca te escribí.

Maria Catalina

Silvia

Cadena 3

Raquel

Ali

Anita

Cadena 4

Cuando el tiempo

se transforma en la luz

o en la oscuridad.

Y cuando el destino

es mañana

y no un lugar sin pulso

que describiste alguna vez.

Cuando el final del día

es la brisa

metiéndose por entre la falda

y una gota de sudor

sala el contorno de tu columna vertebral.

Y podría ser que

en el momento del silencio

tan sólo nos baste con

nombrar al día

o explotar en dolor

 

Vanina

Que solo nos baste con el recuerdo

en la sombra

que ya no lo queramos iluminar

y que la nostalgia

pase desapercibida

como un leve destello

Entonces me gustaría rehacerme

como si no doliera,

Resistir

pero después de la eterna caída

creo que somos poco más que nuestra sangre

y que no hay vida más allá

Y sé que en este lado de la luz

nos va a tocar reescribir nuestra rabia

escupirnos y amarnos

en el mismo lecho

lamernos las heridas como animales

aceptar la derrota

y beber el cáliz de vino amargo

para afrontar que siempre querremos huir

del sacrificio del tiempo

Marta

Antes y después

El haz de luz,

al alumbrar a mis monstruos,

hizo que estos se echaran a correr.

Con movimientos toscos los deje alejarse.

Huían,  flameando la bandera de la rendición.

Los despedí agitando suavemente la mano de un lado al otro.

Finalmente, ya me había acostumbrado a ellos.

De todas maneras, les grite que no vuelvan.

Sé que cuando el haz de luz desaparezca

Vendrán nuevos monstruos,

Amigos de los anteriores.

Pero recordaré que bajo el haz de luz,

Descubrí que el negro no siempre es negro

Y que las cosas hasta ahora rígidas

Se convierten en movimiento y flexibilidad.

Mery

Despertar

A diferencia de otras veces, despertarse no le costaba tanto. ¿Quizá se hacía optimista con la edad? Lo que estaba claro es que la luz que entraba por la ventana anunciando un nuevo día le daba esperanza.

No siempre había sido así. Al principio apenas podía moverse de la cama. La noche le caía encima como una salvación al horror y el día se le anunciaba como una eterna sucesión de horas con la careta puesta. Solo ahora, 2 meses y 5 días después, empezaba su cerebro a hacer las paces con la idea de que quizá era mejor así. Su corazón iba a otro ritmo. Él necesitaba más tiempo, más despertares sin dolor.

Pero esta mañana era diferente. La luz le golpeaba los ojos y el pelo se le enredaba en una mano que no era la suya. Había asustado a los monstruos que le atormentaban las noches a base de alcohol y una confianza exacerbada en sí misma. ¿Era el optimismo el que había tomado las riendas esa noche de casi verano? En cualquier caso, no se equivocó: dio esquinazo a sus miedos viendo el sol salir desde una ventana ajena.

“Este es mi cactus preferido. Desde que ha empezado el buen tiempo, le salen flores durante el día y se cierran por las noches”. Con el recuerdo de ese fragmento de conversación en mente, hizo una foto con el móvil y salió de puntillas. El sol le hizo entrecerrar los ojos y mientras empezaba a pedalear, sintió dentro de ella miles de pequeños capullos explosionando en flores.

Sabía que con la llegada de la noche, volverían a cerrarse. Hasta entonces le quedaban más de 10 horas y estaba decidida a aprovecharlas.

Maria

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